Sin una rutina efectiva y bien planificada, trabajar desde el hogar puede convertirse en una difícil hazaña. Claves fundamentales para llevar adelante un homeoffice fructuoso.

No trabajar en la oficina trae una gran cantidad de beneficios. Más disponibilidad horaria,
ahorro económico (por los viáticos y comida) e incluso la posibilidad de realizar otras
actividades. Pero todas estas ventajas se materializarán si se desarrolla, dentro de la casa, una jornada laboral organizada y planificada. De no ser así, puede llegar a influir negativamente no solo en el trabajo, sino también en la vida personal.
Es por tal motivo que hay que tener en cuenta varios puntos para desarrollar el teletrabajo de manera efectiva. Llevar tan solo una agenda que organice el día no basta para que la jornada se aproveche al máximo. Frente a las tareas superpuestas, será relevante priorizar lo urgente de lo que no lo es y, sobre todo, aprender a gestionar la multiplicidad de tareas ya que, de no ser bien administradas, pueden conllevar a la procrastinación que afectará posteriormente el trabajo.

6 claves para organizar la jornada laboral
1 - Construir hábitos fundamentales: Para este primer punto, será muy importante generar
hábitos efectivos que contribuyan con la productividad del trabajo. En este sentido, se tratará
de vivir en casa como cuando uno sale. Cumplir un horario con un despertador, cambiarse y
arreglarse como si uno saliera a la calle y destinar un espacio de la casa de "oficina", serán los
primeros pasos para implementar luego, una buena organización.
2 – Asegurar las herramientas de trabajo: Aunque parezca algo banal, contar y verificar que
todas las herramientas de trabajo estén en condiciones es muy importante. Entre ellas habrá
que tener en cuenta la conexión a internet, por la gran demanda de ancho de banda de las
videoconferencias; el espacio de trabajo cómodo y armado; e incluso contar con buenos
auriculares, algo simple, pero fundamental para aislarse de las llamadas o de los ruidos
habituales de una casa.
3 – Definir los objetivos del día: Una vez aplicados y tenidos en cuenta los dos puntos
anteriores, será relevante definir los objetivos que se desarrollarán en el día. Antes de cerrar la jornada anterior, planificar las metas de los más esenciales hasta los menos importantes.
Tener una hoja de ruta permitirá una mayor organización y, sobre todo, tener en claro todas
las tareas del trabajo que, de no estar plasmados, pasarán de largo.
4 – Determinar metas de mayor a menor: Anotados los objetivos será momento de remarcar
las tareas a realizar. Aquí, la recomendación reside en avanzar con aquellas más desafiantes,
importantes y que mayor energía requieren. Comenzar por lo más difícil, permitirá diluir las
jornadas de mayor a menor tomando aquellas actividades de menor “esfuerzo” durante un
momento del día donde haya menos energías.
5 – Programar las tareas: Definida la dificultad de mayor a menor, será momento de
programar dichas tareas. En esta oportunidad, se recomienda utilizar y trabajar con un sistema de organización que vuelque todas las actividades del día. Ya sea en una agenda o cualquier programa o aplicación específica sobre gestión de trabajo, se deben programar todas las acciones que se necesiten realizar, sin dejar ninguna afuera. Una problemática común es que, al poner foco solamente en las tareas fundamentales, se pierden o no se registran aquellas que no lo son. Esto, a corto o largo plazo, puede llegar a generar grandes conflictos.
6 – Realizar descansos adecuados: El último punto para organizarse mejor es tener pausas en el momento justo y adecuado. No esperar a estar cansados para realizar un descanso, es un punto clave. Para lograr ser efectivos en el trabajo, será importante crear pausas
esquematizadas que, cumpliéndolas y abocándose un 100% a ellas, las tareas se realizarán con mayor efectividad. Un consejo puede ser el de pausar cada hora y media y realizar todo tipo de actividades relajantes como: estirar los músculos del cuerpo, realizar a respiraciones con diversas técnicas, o implementar alguna meditación o técnica de mindfulness para cargar energías y mantenerse activos durante el día.