El aislamiento puede provocar el sedentarismo. Por eso, la OMS insiste en mantenerse activo durante el periodo de aislamiento social. Acá te contamos por qué.

La cuarentena plantea constantes escenarios de dicotomía. En la voz de varios especialistas
–incluso-, el hecho de optar por un confinamiento social de carácter obligatorio sugiere que se prevalece la salud por sobre la economía. Sin embargo, la cuarentena plantea también una coyuntura donde buena parte de nuestros hábitos saludables se ponen en jaque. Entre ellos, por ejemplo, la actividad física. Los riesgos del sedentarismo –la inactividad física- son una realidad que, al igual que la pandemia, también preocupan a la Organización Mundial de la Salud (OMS). Esta problemática, señalan desde el organismo, provoca casi el 6% de las muertes a nivel global. En números, son cerca de 3,2 millones de personas las que año tras año fallecen como consecuencia de no realizar suficiente actividad física.
Además, la OMS asegura que el sedentarismo es la causa de hasta el 25% de los cánceres de
mama y de colon, del 27% de los casos de diabetes y el 30% de las cardiopatías isquémicas.
Antes de la pandemia, la entidad referente en materia sanitaria ya advertía que el 60% de la
población mundial no practicaba la cantidad de ejercicio físico necesario. Esto –aclaraban-
favorecía a desarrollar cuadros de hipertensión, colesterol elevado y diabetes.

La epidemia detrás de la pandemia
Previo al coronavirus, los organismos sanitarios ya comenzaban a entender al sedentarismo
como una epidemia. Ante el escenario de confinamiento, la problemática de la inactividad
física se ha potenciado aún más.
La importancia del ejercicio físico no sólo se relaciona con las consecuencias positivas que
tiene en nuestra salud física, también se la pondera por funcionar como un mecanismo para
liberar estrés y angustia. Javier Palazzi, psicólogo experto en trastornos de ansiedad y humor, sostiene que desde hace muchos años se sabe que la actividad física nivela los niveles de cortisol, ayudando a regular el estrés y la ansiedad.
Por otro lado –señala el especialista-, ayuda a liberar dopamina y serotonina, “que nos hacen
sentir bien”. Incluso ayuda con algo muy importante: consumir energía. “Esto nos va a permitir un mejor descanso”, agrega. El ejercicio físico puede colaborar para combatir otro de los grandes enemigos de esta pandemia: el insomnio.


Según el Centro de Investigación de Neurociencia de Lyon, en un estudio publicado en
National Geographic, “el coronavirus provocó un aumento del 35% en el recuerdo de los
sueños” y, además, “los encuestados reconocieron que sus sueños eran un 15% más negativos de lo habitual”. En la misma línea, la Asociación Italiana de Medicina del Sueño (AIMS), correspondiente a uno de los países que más han sufrido la pandemia, asevera que muchas personas han experimentado pesadillas similares a las de las personas que padecen trastorno de estrés postraumático.

El consejo de la OMS

La OMS recomienda 150 minutos de actividad física moderada por semana o 75 minutos en el caso de que la intensidad sea más elevada. Los ejercicios –explican- se pueden realizar sin
necesidad de tener un equipo especial e incluso en espacios limitados. Tedros Adhanom,
director de la OMS, aconseja elegir un tipo de actividad física, una hora del día y una duración
determinada. La idea de una rutina –marca Adhanom- colabora en el hecho de generar una
constancia.